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Los fans de “Regreso al futuro” lo saben: el 21 de octubre de 2015 es el día al que Marty McFly viaja para evitar que su hijo (idéntico a él) acabe en la cárcel. Bueno, pues se acerca la fecha, y mucho tienen que cambiar las cosas en esta semana para que se parezca a como me la había imaginado yo entonces. Nada de vehículos voladores, de zapatillas que se autoajustan, ni pizzas deshidratadas.


Nike ha prometido lanzar un modelo de zapatillas como el de la película, y por lo visto Pepsi también saca una edición limitada de la botella. Así que, aunque este año quizás veamos este par de cosas, no es porque ya estuvieran inventadas, sino para satisfacer a los nostálgicos de los ochenta.

Yo ya sabía que no iba a ir en aeropatín, pero no porque no se hubiera inventado, sino porque en mi cabeza yo a esta fecha ya era casi una anciana. Que aunque no había hecho el cálculo (con pensar en año 2000 ya se me hacía todo muy lejano, y sí, muy futurista), cuando eres pequeño, los treintaitantos te parecen ya el declive de tu existencia. Así que me veía como una mujer hecha y derecha, con un buen coche de esos que vuelan y con ropas que serían capaces de calentarse, enfriarse, o lo que hiciera falta según mis necesidades. Y aquí estoy, moviéndome en bicicleta e intentando aprender a hacer punto y poder tejerme yo misma jerseys y bufandas gordotas. Tampoco tengo un dispositivo en casa por el cual si digo “¡quiero fruta!” aparece del techo de la cocina una plataforma llena de uvas… En cambio, me encantaría tener por lo menos una terracita en la que plantar alguna cosa.

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A ver, que no digo yo que me vaya a volver amish ni nada por el estilo (evidentemente, ahora mismo estoy haciendo uso de las tecnologías para compartir esta reflexión tonta contigo), pero no me negarás que en la actualidad hay una tendencia al “háztelo tú mismo”, lo ecológico, lo natural, y gusto por lo que suena a viejuno, así en general. Tampoco pretendo que los guionistas de la película fuesen Nostradamus. Simplemente, me ha hecho gracia pensar que, con esta afición por lo retro, lo vintage y demás, Marty McFly andaría aturdido pensando que se le ha estropeado la máquina, y que en lugar de ir a 2015 a vuelto a 1955 cuando sus padres eran jóvenes. Yo creo que en lugar del “Café de los 80” iba a encontrarse la cafetería restaurada como ya estaba en los cincuenta, y que la única diferencia que iba a notar es que la gente estaba saca fotos a sus batidos con el teléfono antes de bebérselos. ¿Es para extrañarse o no?